India. -Historia del proyecto de una Nación y efectos del colonialismo en el arte

Desde tiempos muy remotos para la historia occidental, lugares como India, China y Japón eran concebidos como territorios extraños, misteriosos y exóticos situados en el extremo del mundo. Ya desde aquellos tiempos, eran lugares en los que las artes dejaban discurrir sus fantasías e, incluso, llegaron a ser lugares de peregrinación para muchos escritores.

La India es una de las naciones más ricas y antiguas de la historia de la humanidad. Aún hoy en día es un lugar que genera tanta fascinación por la vasta complejidad y riqueza de su cultura. Se trata de una civilización en la cual, a pesar de haber convivido distintas culturas, etnias y religiones desde los orígenes de la humanidad, siempre fue un lugar en el que coexistieron pacíficamente una amalgama de culturas, distintas lenguas, sistemas éticos, morales, religiosos y de configuraciones cosmológicas dispares que, sin embargo, siempre poseyeron un sentido de unión y consistencia único y particular, cuyo régimen social está organizado en castas.

Sólo desde 1947, India está oficialmente constituida como nación, con una lengua común, religión común, etc.; proyecto de gran complejidad debido al eclecticismo todavía presente entre las distintas culturas todavía coexistentes dentro del país.

La historiografía de la India ha sido el relato de una antigua incomprensión remontada a los primeros siglos de la historia y hay quien todavía considera que entre Oriente y Occidente existe una importante división no sólo geográfica sino también psicológica hasta el punto de la creencia de que la comunicación entre ellos es imposible. Sin embargo, grandes pensadores como Heinrich Zimmer, Stella Kramrich y Ananda K. Coomaraswamy llevaron a cabo el importante esfuerzo de dar a conocer el arte indio en Occidente y por acabar con las barreras psicológicas auto-generadas[1]. Y un importante acercamiento de la cultura india en los ensayos de Octavio Paz tras sus seis años de estancia en el país en calidad de embajador.

En cuanto a la comprensión de la India, desde sus primeras manifestaciones ha sido poco dada a mostrarse de manera nítida y clara. Numerosos viajeros de la Antigüedad señalaban que India prefería la leyenda, el mito y la tradición oral como forma de recopilación y nunca se había dedicado a la crónica histórica ni a la recopilación de datos[2]; hecho que contribuiría a la especulación y conocimiento superficial de Occidente para con la India.

Como punto de partida para la comprensión de las artes en India, ningún arte se explica por sí mismo dado que existen muchas interrelaciones entre las disciplinas humanísticas. El talante sincrético de la India en el que conviven distintas etnias y religiones ha dado lugar a un arte profundamente ecléctico, en el que se funden las artes sólo en cuanto a tendencias y tradiciones sino a un nivel interdisciplinar, de forma que música, danza, pintura, escultura o teatro aparecen íntimamente interconectadas. Ello explica el por qué encontramos <<grandes templos de la Antigüedad que son en realidad monumentales esculturas talladas en las paredes de las montañas, o pinturas que son composiciones pictóricas inspiradas en las melodías de la música clásica>>[3].

Templo Kailash, Ellora
Templo Kailash, Ellora.

Un buen ejemplo de edificación tallada en la roca IMG (1), es el templo de Kailash en Ellora, tallado en un solo bloque de roca basáltica de arriba abajo imitando el monte Kailash, la supuesta morada del dios Shivah.

Sin embargo, el arte en India, a pesar de estar caracterizado por una interrelación entre las distintas disciplinas artísticas, es el resultado del paso de numerosas etnias, civilizaciones y religiones que, hoy día, muchas siguen conviviendo en el mismo territorio que abarca el país. El arte en India, principalmente, ha tenido carácter religioso, además de tener un carácter narrativo, sirviendo éste como medio de transmisión de las distintas religiones que pasaron por el territorio: vedismo, budismo, hinduismo, islamismo, cristianismo, etc.

Para  establecer una mejor comprensión, se ha considerado apropiado incluir un cuadro cronológico, extraído de El arte de India de Eva Fernández del Campo, esbozándose a grandes rasgos las características del arte indio de acuerdo al periodo religioso predominante a lo largo del tiempo, desde la Antigüedad hasta la Contemporaneidad.

 

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Cronograma: Etapa de los Orígenes del Arte Indio y Etapa Budista en el Arte

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Cronograma: Etapa Hindú en el Arte de India

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Cronograma: Etapa Islamismo en el Arte de India

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Cronograma: Etapa Colonialismo e Independencia en el Arte Indio

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A pesar de haber establecido una cronología del arte indio, resulta inapropiado hablar de evolución o de proceso de perfeccionamiento como ocurre en el arte occidental. El tiempo en India no es lineal, sino cíclico e infinito y, en la concepción artística éste queda totalmente excluido. Un fenómeno artístico en India no se entiende como un intento de superación, sino como de un añadido a la tradición que le precede. Entonces, India, a pesar de ser el resultado de muchas tradiciones, éstas nunca se oponen entre sí, sino que se van influenciando la una a la otra consuetudinariamente[4].

En cuanto al arte tradicional indio, siempre se consideró que en la materia a trabajar por el artista, existe una sensibilidad inherente en el propio material. Cada material posee su propio “sentimiento”, color, textura, temperatura; esto es, su propia personalidad. Esto quiere decir que cada material posee ya la forma a crearse dentro de él; entonces, el artista debe vislumbrar la forma que se encierra en el material y hacerla visible a los espectadores, permitiéndosele hablar por sí mismo expresando su esencia. El artista indio no pretende imitar la naturaleza como ocurre en el arte occidental clásico, sino que toma de ella su lógica interna, su forma de actuar, y aplica las leyes de ésta a su trabajo[5].

En este trabajo de investigación, nos vamos a centrar en hablar del arte indio posterior a la época del colonialismo y, cómo esta presencia ha influido a las manifestaciones artísticas. Para ello, se hablará sobre la influencia que ha ejercido el colonialismo británico en India y las consecuencias que éste ha tenido sobre el arte. Y después, nos centraremos en el arte revolucionario de J. Swaminathan que es el resultado de una apuesta por lo moderno y un rescate de la tradición india.

El colonialismo en India comenzó cuando en 1489, Vasco de Gama, pasó el Cabo de Buena Esperanza y llegó al puerto indio de Calicut. A partir de ese momento, comenzaron a establecerse factorías y emporios comerciales alrededor de la costa Malabar. Antes de que los británicos se hicieran con el control de la ocupación en India, entre los siglos XVII-XVIII, fueron momentos de lucha entre portugueses, holandeses, franceses e ingleses por el dominio del territorio indio. Los franceses fundaron Pondicherry, en la costa Coromandel, al sur de Chennai, en 1674, pero su influencia sería escasa; a lo largo de la costa Malabar, se asentaron los portugueses y su influencia sería mucho más significativa; no obstante, sería finalmente Reino Unido quien se haría con el control del mercado colonial en India, definitivamente, hacia el siglo XVIII y quien la llevaría a ser primera potencia mundial en el siglo XIX. Sólo a partir de que se instaurara el nuevo orden de gobierno en India y se transformara en virreinato en 1858 y la reina Victoria se proclamara emperatriz en 1876, se unificara territorial y administrativamente; India no sería conocida como India ya que nunca antes había sido territorio único con un solo gobierno[6].

Los británicos comenzaron la colonización en India con el pretexto de emprender un comercio directo para la adquisición de especias, evitando pasar por el intermediario holandés. En diciembre de 1599, se fundó en Londres la institución de la Compañía de las Indias Orientales. Se levantó el primer almacén de la Compañía tras la llegada del primer barco al puerto indio de Surat en agosto de 1600. Inglaterra logró ocupar prácticamente la totalidad del territorio indio. A pesar de que sus primeros asentamientos tenían únicamente un propósito comercial, la actitud de respeto de los ingleses ante los emperadores mogoles, les permitió crecer sin hacerse notar demasiado y ejercer su influencia sobre muchas regiones. Cuando los británicos llegaron a India, gobernaba Jahngir, uno de los grandes emperadores mogoles y padre de Shah Jahan, constructor del Taj Mahal.

Inglaterra logra colonizar India a través de la estrategia del mimetismo. Éste emerge como una de las estrategias más elusivas y eficaces del poder y conocimiento colonial. Dentro de la economía del discurso colonial, según Edward Said, el mimetismo es algo así como la tensión entre mantener una constante visión panóptica de la dominación e interés por conocer la identidad del sujeto a colonizar y, a su vez, es la contrapresión de ejercer una transformación de la cultura en el lugar colonizado de manera progresiva y diacrónica. En síntesis, se podría definir dicha estrategia como la búsqueda de obtener otro reformado, reconocible, como sujeto de una diferencia que es casi lo mismo, pero no exactamente[7].

Durante el siglo XIX, muchos europeos viajaban a Oriente con la finalidad de fabricar un cuerpo de textos con la finalidad de dotar de una identidad discursiva al continente con respecto a Occidente[8]. Observaciones sobre el estado de la sociedad entre los súbditos asiáticos de Gran Bretaña de Charles Grant publicado en 1792, llegó a ser el informe más influyente de comienzos del siglo XIX sobre costumbres y moralidad en India, después de Historia de la India de James Mills.

Este informe pretendía, en líneas generales, llevar a la práctica un proceso de reforma política sobre las líneas de las doctrinas cristianas, que pudiera concordar con la división de castas[9] propia de India, para así impedir alianzas políticas por un lado. Y por otro, proveer de formación a futuros súbditos para la administración de la Compañía en la India. De esta manera, se configuraría una clase de personas indias por apariencia, sangre y color, pero inglesas por gustos, opiniones, moralidad e intelecto; en otras palabras: un hombre mimetizado[10].

Antes de los primeros asentamientos estables de los colonos, hacia el siglo XVI, el arte indio había comenzado ya a sentir la influencia del arte europeo. Donde primero se va a ver reflejada esta influencia va a ser en la arquitectura; ahí es donde se verían las primeras manifestaciones de la tradición occidental. Por otro lado, el aspecto que más atrajo y caló en el mundo indio fue el realismo del arte occidental; muy pronto, las cortes rajput y mogola asumirían esta tendencia. Los emperadores mogoles mandarían encargos con el motivo de ilustrar textos europeos y los artistas tomarían como recurso pictóricos numerosos detalles expresivos de la iconografía italiana y flamenca. Pero el momento en que el arte europeo comienza a instalarse definitivamente en India, será cuando comienzan los asentamientos de los emporios y colonias comerciales estables, a partir del siglo XVII- XVIII.

La muerte del emperador mogol Aurangzeb, en 1707, supuso el fin del Imperio mogol y, respecto a la pintura, supuso un duro golpe para los artistas, que dejaron de tener grandes patronos y encargos. Es entonces cuando muchas de las poderosas personalidades indias deciden ser retratadas por artistas europeos y es entonces cuando se impone el arte académico europeo; por lo que la pintura tradicional india comienza un periodo de declive.

Esta imposición generó una elevación del status social de los artistas indios que, pasaron de ser humildes trabajadores, a convertirse en auténticos gentleman. No obstante, muchos miniaturistas siguieron trabajando a la manera tradicional e incluso se puede hablar de un estilo nuevo que sirvió de puente entre la miniatura tradicional y el estilo de la Compañías (este estilo se desarrolló en Patna y Murshidabad).

En la primera mitad del siglo XX, Gran Bretaña, vivía sus últimos años de poder imperial en India. Mohandas Gandhi, quien más tarde sería conocido por Mahatma (“Gran Alma”), un abogado educado en Inglaterra y afincado en Sudáfrica, regresaría a India para encabezar el movimiento independentista siguiendo su teoría política de no violencia. Con él, trabajaría de la mano de Jawarhalal Nehru, quien sería el primer ministro de la India independiente más adelante. El movimiento político-social independentista, se vio reforzado con una corriente intelectual en la cual se propugnaba el renacimiento cultural de la tradición autóctona; de ahí nació un importante movimiento literario, encabezado por Rabindranath Tagore (nacido en Kolkata y educado en Inglaterra), maestro de la lengua bengalí y Premio Nobel en 1913[11].

En 1947, India logra la independencia de Inglaterra y se consagra como nación poseedora de Constitución propia y gobierno propio. Debido al eclecticismo aún presente en India, no fue tarea fácil establecer una lengua oficial común para toda la nación. Según el Linguistic Survey of India de 1927, ese año se hablaban una totalidad de 179 lenguas y 544 dialectos; amén de toda la variedad de lenguas habladas, tras la aprobación de la Constitución en 1950, se reconocieron catorce de ellas. A pesar de que, el hindustaní fuese la lengua más hablada, sobre todo, en la región norte del territorio indio, finalmente se determinó el hindi como lengua oficial del país[12].

La muerte del Primer Ministro, Jawarhalal Nehru, amenazó la estabilidad de India. Este hecho generó una situación difícil y confusa durante los años venideros. La labor de gobernar el segundo país más poblado del mundo en el que conviven diversas etnias, lenguas y culturas y, conseguir estabilizar los cimientos que ya se habían sentado, unida a una situación de extrema pobreza en las grandes ciudades, suponía un auténtico reto para los sucesores de Nehru: Indira y Rajiv Gandhi, quienes serían asesinados debido a la situación de inestabilidad y a la abolición de libertades democráticas durante las décadas de 1970-1980.

Dada la situación durante estos años, el panorama artístico se vio envuelto en un momento en el que los artistas y movimientos luchan por desembarazarse del recurrente debate entre tradición y modernidad. El hecho es que los artistas continuaban, desde principios del siglo XX, con la búsqueda de la propia identidad y la definición del propio arte indio ahondando en las propias raíces. Y a partir de la década de los setenta, comienzan a surgir galerías comerciales de arte en las grandes ciudades, y los artistas indios empiezan a viajar y a probar fortuna en las capitales orientales.

El estilo expresivo fundamental continua siendo la figuración tanto en la década de los setenta como en los ochenta. Por otro lado, la abstracción nunca había sido una preocupación de los artistas indios; sin embargo, un caso aislado es el del pintor J. Swaminathan. Interesa, particularmente, hablar de este pintor ya que resulta ser uno de los pintores contemporáneos más influyentes de India. Swaminathan, fundó la asociación de artistas llamada Grupo 1890, la cual únicamente se mantuvo unida el trascurso de un año, 1962-1963 y, defendía la producción pictórica desde la retracción del ego, o dicho de otra manera, defendían la creación artística pura desde el yo-espiritual y aborrecían la influencia del arte europeo manierista en el arte indio. A partir de 1950, se dedica en exclusiva a la creación[13]. Observando su obra, se aprecian motivos paisajísticos que oscilan en una simbiosis de abstracción y formas figurativas muy simplificadas; formas todas ellas, dotadas de un colorismo vibrante. Son obras cargadas de un gran lirismo poético, donde se recrean texturas, colores y materiales inspirados en las tribus de Mahya Pradesh, tratando de recuperar las tradiciones y la belleza tribal del arte vernáculo indio. La música y el color lo son todo en el arte de India.

Sawminathan fue fundador y gestor en 1980 del Museo Bharat Bhavan en Bhopal, dando una nueva visión al arte indio con su ideología de la recuperación de las artes inspiradas en las tradiciones tribales autóctonas. Amigo de Octavio Paz; juntos fundan la revista Contra. Paz, también aficionado a la poesía, dedicó la siguiente a su amigo pintor:

Al pintor Swaminathan[14]

Con un trapo y un cuchillo
contra la idea fija.

Contra el toro del miedo
Contra la tela contra el vacío
el surtidor.

La llama azul del cobalto
el ámbar quemado.

Verdes recién salidos del mar
añiles reflexivos.

Con un trapo y un cuchillo
sin pinceles.

Con los insomnios con la rabia con el sol
Contra el rostro en blanco del mundo.
El surtidor
la ondulación serpentina.

La vibración acuática del espacio.
El triángulo el arcano.
La flecha clavada en el altar negro.
Los alfabetos coléricos.
La gota de tinta de sangre de miel.
Con un trapo y un cuchillo,
el surtidor.

Salta el rojo mexicano
y se vuelve negro.

Salta el rojo de la India
y se vuelve negro.

Los labios ennegrecen
negro de Kali.

Carbón para tus cejas y tus párpados.
Mujer deseada cada noche
negro de Kali.

El amarillo y sus fieras abrasadas.
El ocre y sus tambores subterráneos.
El cuerpo verde de la selva negra.
El cuerpo azul de Kali,
el sexo de la Guadalupe.

Con un trapo y un cuchillo,
contra el triángulo.

El ojo revienta
surtidor de signos.

La ondulación serpentina avanza.
Marea de apariciones inminentes.

El cuadro es un cuerpo.
Vestido sólo por su enigma desnudo.

Pájaro, montaña y árbol, 1974, J. Swaminathan
Montaña, árbol y pájaro, 1974. J. Swaminathan. India.

IMG (7)

El pajaro y la sombra, J. Swaminathan, 1981
Pájaro y árbol, 1981. J. Swaminathan. India.

 

 

IMG (8)

 

 

Captura de pantalla 2016-08-25 a las 18.11.33
Sin título, 1991. J. Swaminathan. India.

IMG (9)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Bibliografía

 

  • DEL CAMPO, Eva. El arte de India.
  • BHABA, Homi. El lugar de la cultura.
  • SAID, Edward.
  • PAZ, Octavio. Vislumbres de la India.

[1] FDEZ. DEL CAMPO, Eva. El arte de India. Ed. Akal. Tres Cantos, 2013. Pág. 15.

[2] Íbd. Pág. 16-17.

[3] Íbd. Pág. 24.

[4] Íbd. Pág. 27.

[5] Íbd. Pág. 29- 30.

[6] Íbd. Pág. 365-372.

[7] BHABA, Homi. El lugar de la cultura. Pág. 106.

[8] SAID, Edward. Orientalismo. Pág. 216.

[9] De acuerdo a las descripciones tomadas por Octavio Paz en su ensayo Vislumbres de la India, la casta es lo contrario de nuestras clases y asociaciones, formadas por individuos; en ellas la realidad primordial es la colectiva. Las castas son elementos del sistema jerárquico hindú pero el fundamento de ese orden no es el poder y el dinero, sino una noción religiosa: la pureza y la impureza. Existen cuatro tipos de castas, separadas, cada una, de acuerdo a un orden jerárquico que sigue un orden de mayor a menor pureza. En primer lugar, están los Brahmanes (sacerdotes), en segundo lugar, los Chatrias (guerreros), en tercer lugar, los Vaisas (mercaderes, hombres de negocios) y por último, los Sudras (campesinos, obreros, servidores).

[10] BHABA, Homi. El lugar de la cultura. Pág. 113.

[11] FDEZ DEL CAMPO, Eva. Arte de India. Pág. 381.

[12] PAZ, Octavio. Vislumbres de la India. Pág. 72.

[13] http://www.contemporaryindianart.com/jagdish_swaminathan.htm

 

[14] http://poesia-pintura.blogspot.com.es/2011/06/al-pintor-swaminathan-de-octavio-paz.html

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