Iconografía y simbolismo

Viaje a la Roca Roja, Wu Sighuan, 1606
Viaje a la Roca Roja, Wu Sighuan, 1606.

Dejando a un lado la parte conceptual de este proyecto, la obra del proyecto ha tomado como referencia la iconografía de la pintura china antigua y la pintura abstracta de Kandinsky. Partimos desde paisajes naturales, castellanos, de la comunidad Madrileña. Sobre todo, nos hemos centrado en la representación de motivos montañosos. La intencionalidad de la Espiritualidad en el paisaje es la de crear sentimientos de conexión placenteros entre la obra y el espectador.

 

Para los antiguos pintores orientales la montaña era un motivo casi sagrado. Y en el arte occidental, gracias a Petrarca, clérigo y poeta, se redescubre la naturaleza como paisaje hacia el siglo XIV. En su ascensión al Mont Ventoux (26-4-1336), escribe un relato epistolar que influye en la concepción que se tenía de las montañas durante la Edad Media que, se las consideraba de paganas. Gracias a este relato se descubre el placer de mirar la Naturaleza. Y al parecer, Petrarca, fue el primero en experimentar conscientemente la Naturaleza como un fenómeno bifocal: como un territorio empírico y físico y, a la vez, como un paraje del alma[1].

 

<<Los hombres, por lo común, admiran de ver la altura de los montes, las grandes olas del mar, las anchurosas corrientes de los ríos, la latitud inmensa del océano que tienen que admirar de sí mismos>>[2].

 

Una de las bases de la buena recogida de lo espiritual en materia de pintura, viene recogida en las Notas sublimes sobre bosques y fuentes del pintor Linquan gao Zhi, -tratado de “mímesis del objeto”.

 

<<La pintura de paisajes […] es un sucedáneo de la naturaleza, y puede provocar en el observador las mismas sensaciones que la experiencia de la naturaleza>>[3]

Sin embargo, no sería posible crear sensación de experimentación de la naturaleza si el pintor no hiciese consciencia de dichas sensaciones que ésta de la realidad crea en él. El pintor romántico, Caspar David Friedrich, no podría haber ilustrado mejor esta idea, mediante la siguiente frase:

 

<<El pintor no solo debe pintar lo que ve ante sí, sino también lo que ve en sí. Si nada viese en sí, mejor será que cese de pintar lo que ve ante sí>>[4].

 

[1] La abstracción del paisaje. Del romanticismo nórdico al expresionismo abstracto. Pág. 18.

[2] Op. Cit. San Agustín. Íbd.

[3] Arte Oriental. Pág. 152.

[4] La abstracción del paisaje. Del romanticismo nórdico al expresionismo abstracto. Pág. 18.